Querida madre
Una sana autoestima es la respuesta. Cuando un niño se siente realmente bien consigo mismo,
es menos afectado por las influencias negativas del grupo. Menos coaccionable por la
posibilidad de perder un amigo y se siente menos forzado a seguir al rebaño.
El amor incondicional de los padres con un ambiente familiar de apoyo, límites claros y claridad
en las consecuencias de sus actos, ayudan a desarrollar la autoestima. Pero sobresalir en los
resultados académicos, en los deportes o cualquier otra actividad son también factores
importantes. De modo que el amor y la maestría en las distintas áreas de sus vidas, funcionan
estupendamente en el fortalecimiento de la autoestima.
Cuando descubres que tu niña ha participado en una actividad inadecuada, no te dejes llevar por
tu inclinación natural de enojo y castigo. Pregunta con espíritu de curiosidad en lugar de con
espíritu de juez, porque lo segundo la hará cerrarse. Es posible que ella no esté consciente de las
razones que hay detrás de sus actos, y preguntar sobre esto aclarará sus decisiones. Reflexiona
sobre su versión de las cosas, por ejemplo así: "Me da la impresión de que tú sabías que
estabas haciendo algo incorrecto, pero lo hiciste para complacer a tus amigos o para que no se
burlarían de ti" y añadir "debe ser difícil ocultarle tus verdaderos sentimientos a personas que
dicen ser tus amigos." De esta manera puedes conducir a tu niña a que ella misma se de cuenta
de que su propia situación social con sus amigos no es cómoda.
Una última idéa: Créale ideas sanas, autoestima y capacidad de liderazgo. Las muchachas
observan a sus madres. Si tienes experiencias relevantes que contarle sobre situaciones de tu
niñez que parezcan semejantes, compártelas con ella. Ella se sentirá comprendida si cree que tú
has pasado por lo mismo.